La aduana mexicana atraviesa una de las transformaciones más profundas de su historia. Lo que antes se percibía como un proceso principalmente operativo, hoy se ha convertido en un sistema altamente tecnológico, fiscalizado y estratégico para el Estado mexicano.
Una aduana más moderna y digital
En los últimos años, el Gobierno de México ha impulsado una modernización acelerada de las aduanas mediante:
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Digitalización de documentos y expedientes electrónicos.
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Automatización de procesos de despacho.
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Uso de rayos X, gamma y sistemas no intrusivos.
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Integración de plataformas como la VUCEM y sistemas del SAT.
El objetivo es claro: agilizar el comercio legítimo y combatir prácticas ilegales como el contrabando y la subvaluación.
Tecnología al servicio del control aduanero
La incorporación de tecnologías como:
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Big Data, para análisis de riesgo.
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Inteligencia Artificial, para identificar operaciones atípicas.
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Interconectividad entre dependencias, para validar permisos y regulaciones.
ha permitido que las revisiones sean más focalizadas y eficientes, pero también más estrictas para las empresas que no cumplen.
Mayor control fiscal y cumplimiento
La aduana moderna no solo revisa mercancía, también revisa:
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Valor en aduana.
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Origen y clasificación arancelaria.
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Cumplimiento de regulaciones y restricciones no arancelarias.
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Congruencia entre pedimentos, CFDI, contabilidad y declaraciones fiscales.
Esto ha incrementado las auditorías posteriores, visitas domiciliarias y revisiones electrónicas.
Implicaciones para las empresas
Hoy más que nunca, las empresas deben:
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Contar con expedientes completos y ordenados.
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Asegurar la correcta clasificación arancelaria.
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Verificar el valor declarado.
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Implementar controles internos y auditorías preventivas.

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